La tesis que adelanta el politólogo bielorruso Alexandre Potupa es audaz e inquietante al mismo tiempo. A su parecer, su país está sirviendo de terreno de experimentación a los "especialistas en tecnología política" del Kremlin. Estos últimos, que controlan bajo cuerda el régimen fantoche del ubuesco dictador Alexandre Lukachenko, "vienen probando" desde hace varios años en sus vecinos ucranianos fórmulas que aplican más tarde en Rusia. Cabe destacar que la evolución seguida por Bielorrusia siempre anuncia la de su antigua potencia tutelar: "domesticación" del Parlamento; tutela de la economía; sumisión progresiva de los medios de comunicación... Queda por saber si Vladimir Putin, que deberá abandonar el poder en 2008, va a inspirarse del ejemplo de su homólogo de Minsk y organizar, al igual que éste lo ha hecho recientemente, un referéndum que le permita modificar la Constitución con el fin de aspirar a un tercer mandato presidencial consecutivo...